¿Y a ti? ¿En qué te ha cambiado la maternidad?

Maternidad Cuántos sentimientos se esconden en una sola palabra. ¿Qué ha supuesto para mi la maternidad? Sin duda, un viaje interior brutal. Si. Y es curioso que haya tenido que esperar 33 años para la llegada de mi pequeño terremoto, mi flor de loto, me mostrara lo realmente importante. Que me enseñara a quererme más, a ver que no tengo límites. Que el cansancio se supera a besos y que, sorprendentemente, dispone de toneladas de paciencia guardadas para ella. La maternidad también me ha enseñado a amar de una forma incondicional, maravillosa.

Ahora, valoro mucho más el tiempo, las pequeñas alegrías. En definitiva, me ha cambiado mi forma de pensar, de ver, de sentir. Mis preocupaciones. Y me ha transformado en una persona un poquito mejor, con menos miedos (o con otros miedos nuevos, quizás), más coherente. Y consecuente.

Cada mujer se enfrenta a la maternidad de una forma distinta. Es por eso que quería preguntarle a varias madres en qué les ha cambiado la maternidad. Idoia, Cristina, Paula, Gen y Mamen son las 5 super mamás que han respondido a mi pregunta:

«Convertirme en mamá me ha pulido y me ha hecho conocerme mejor». Idoia (Y además, mamá)

Ha dado un vuelco a mi mundo, mi manera de ver la vida e incluso mi manera de ser. Convertirme en mamá me ha pulido y me ha hecho conocerme mejor. Ahora sé que prácticamente no tengo límites, que lo doy todo aunque no haya dormido y esté agotada y que cuando tengo claro lo importante, hago todo lo que esté en mi mano para alcanzarlo. Vuelvo a redescubrir el mundo con mi pequeño, a verlo todo con ojos de niño, a asombrarme de nuevo.

Mi manera de pensar cambio.

Ha cambiado mi manera de pensar, mis prioridades son otras, mi visión de la familia es más fuerte que nunca, ahora sé que hay un amor mayor del que había sentido y que la felicidad es esto. Mi felicidad es ahora la de mi hijo. No necesito nada más que verlo sonreír para saber que todo va bien. Cuando estamos juntos los tres, todo funciona.

He tenido que dejar de lado aficiones que echo en falta, pero estoy segura de que en un tiempo las retomaré. Estos dos años y medio con mi hijo he recibido más cariño que nunca y mis triunfos han sido los mayores de mi vida. Sólo por verle sonreír este camino ya merece la pena.

Lo que soy ahora

«Ahora aprovecho mejor el tiempo que tengo». Cristina (Madre y autónoma)
No se me ha vuelto el mundo del revés como dicen muchas, me sigo viendo como era antes de ser madre, a veces incluso me siento una adolescente todavía. Sigo siendo la misma … pero es verdad que hay algo más, lo que no porque porque cambió muchos de mis comportamientos. Ahora valoro más el tiempo que tengo, estoy más activa, me muevo más, produzco más. Puede parecer una paradoja pero ahora aprovecho mejor el tiempo que tengo.

Otro aspecto de mí que ha cambiado es que ya no entro en pánico cuando veo un bebé. Aprendió a relacionarme con ellos, a buscar otro tipo de respuestas que no sean las verbales. Puedo decir que ahora puedo comunicarme de otra forma.

La maternidad también ha supuesto un cambio en mí misma como pareja de alguien. Digamos, para resumir, que estamos en otro nivel completamente diferente al de antes de ser padres.

«La maternidad me ha hecho mejor persona». Paula (Sin Chupete)

Ya sé que está feo que lo diga yo, pero la maternidad me ha hecho mejor persona. Tengo muchísima más paciencia de la que pensaba que podía tener y no sólo con el niño, sino especialmente con todos esos opinólogos que han crecido como champiñones a mi alrededor. Tener un hijo me ha hecho darme cuenta, por ejemplo, de cosas tan asombrosas como que la disciplina y la autoridad no son elementos en absoluto necesarios en la crianza.

También he ganado seguridad en mí misma, porque si no somos nosotros, su padre y yo, los que nos peleamos contra el mundo porque él sea libre, porque lo dejen crecer tranquilo, porque respeten sus decisiones, porque no lo envenenen con estereotipos de género y por tantas otras cosas, ¿quién lo iba a hacer? Y luego está ese amor tan bonito, tan respetuoso, tan lleno, que siempre me acompaña cuando estoy con él y que nunca antes había sentido. Mis pedos huelen a amor, sí señor.

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